jueves, 13 de marzo de 2014

"Hay un cuento que me trajo un día el viento..."



Entre tantas cosas que nos pasan en el día a día, leer una novela, una fábula, unas buenas leyendas de terror o un cuento puede ser justo lo que necesitamos para sobrellevar una vida a veces tan... llena de cruda realidad, por eso en cuanto me encontré por facebook una página llamada "El club de los libros perdidos" no pude resistirme a darle un Me gusta y seguir sus publicaciones... hace ya unos cuantos meses publicaron allí algo de lo que nunca antes había escuchado: Una siembra mundial del libro, y no la primera, la séptima! Imaginen mi sorpresa, así que me puse a leer sobre lo que se suponía que era una siembra de libros.

En el evento en facebook dice así:


"La idea es "sembrar" (dejar) un libro en un espacio público (farmacia, un mercado, hospital, bar, transporte público, cine, museo, etc...). Pueden participar de la propuesta todos aquellos que lo deseen liberando un libro este 21 de marzo de 2014 en el lugar donde vivan o se encuentren en ese momento.

Para participar, dejá un libro en un espacio público con una dedicatoria en una de sus páginas que indique:

- Que el libro forma parte de "El Club de los Libros Perdidos".

- Que es de quien lo encuentre pero que al finalizar su lectura deberá ser liberado, para que pueda ser disfrutado por otras personas nuevamente.

- El día y el lugar en dónde fue sembrado, así en cada liberación será posible saber por dónde ha viajado.

¡Muchas gracias por participar de esta gran cruzada y compartir la iniciativa con tus amigos!

¿Qué les parece? Y así lo haremos al inicio de cada estación, pues es sabido que hay libros de primavera, de verano, de otoño e invierno...y bueno sería que en cada estación se sembraran en nuevas manos y corazones, ¡y así seguirían siempre vivos!"



Por algún lado deberíamos empezar a cambiar al mundo, ¿no?, y ¿por qué no con libros?, libros que dejen pasmado al que se los tope por casualidad y piense que alguien debe extrañarlo- lo que no sería falso en el caso de nosotros, los que amamos a todos los libros que poseemos aunque hay más de uno que no hayamos leído- y luego lo abra y en la primera hoja lea la dedicatoria que el primer dueño del libro le da a un extraño el cual se supone debe seguir una instrucción clave para que la cadena no se rompa "pasa el libro". Es una acto de fe como en tantas familias el de "pasar la antorcha", por así decirlo.


Me hablaban hace unos días también de que la manera correcta que ejercer un cambio profundo en la sociedad venezolana sería que quienes hoy protestan y gurarimbean llevaran casa por casa su mensaje, no solo político, sino a nivel un nivel moral y ético, para así cambiar a la gente a través de la educación, lo que no estaría nada mal de no ser porque ni la moral ni la ética han de evitar que metan a más y más estudiantes protestantes a la cárcel... wait! mejor TRATEMOS de no hablar otra vez de política, sino del hecho de como las pequeñas lecciones pueden traducirse en grandes acciones para aquellos cuyos corazones se abran, porqué no, a una buena lectura.

 


Estas últimas dos fotos las tomé yo misma cuando me encontré, acostado en la acera tal cual ven, a un señor mayor tan profundamente concentrado en su lectura que parecía ni sentir el calor abrasador que hacía ese día en la ciudad o el ruido de las cornetas retumbando inmediatamente cada vez el semáforo cambiaba a verde o el hecho de que ahí estaba yo, casi totalmente pasmada de verlo leyendo como si el resto del mundo no existiera pero, de donde no tenía, mi espíritu de periodista me hizo sacar ganas suficientes para animarme a sacarle unas fotos con la esperanza de que inspiren a otros como aun me inspiran a mí.

Este 21 de Marzo es la cita para todos aquellos que deseen ponerle un propósito mayor a uno o varios de los libros de su colección, escríbanle una dedicatoria y pongan su ciudad y fecha en la que "liberan" su libro y regístrenlo en la página http://elclubdeloslibrosperdidos.com/, lo mismo para aquellos que encuentren los libros (yo por eso en los que daré ese día escribí esa dirección web también).

¡Feliz siembra o, quién sabe, cosecha!

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