lunes, 24 de marzo de 2014

Reseña de "Los Cuatro Reinos: El Príncipe de Piedra"

Si hay algo que desde niña amo, es leer, mi mamá como buena educadora al fin, me supo guiar al camino de la lectura como fuente de información, entretenimiento o como fuente de cultura en general, como un modo distinto de interactuar con el mundo que me rodea para ser una mujer y profesional de provecho para la sociedad en el futuro. A diario, ya sea en internet o en libros que haya en mi casa, leo noticias, datos curiosos, cuentos de terror, fábulas y hasta eventualmente el diccionario (no sé si soy la única a la que le pasa pero a veces busco una palabra y luego que me quedo revolviendo las páginas para ver qué palabras añadir a mi vocabulario). Así también me agrada mucho recibir de obsequio un libro -no cualquiera, la verdad, sino uno que esa persona elija especialmente para mí basado en su contenido-, es así como una de mis tías, periodista igual que yo deseo ser algún día, me dio de regalo el pasado 25 de diciembre un libro del autor Andrés Hidalgo, y cuyo nombre me fascinó desde el primer momento: "Los Cuatro Reinos: El príncipe de piedra", la primera saga de épica fantástica "Made in Venezuela"... eso debería hablar por sí sólo pero por si no basta les haré mi propia reseña.

 
Arriba, portada del libro y su autor, Andrés Hidalgo.

Los Cuatro Reinos son tierras llenas de misticismo, peligros y aventuras que pondrán a prueba casi toda lógica y en las que Damián (protagonista de la historia), quien es bastante maduro y analítico en un sentido, pero también solitario y con problemas para hacer amigos entre mudanza y mudanza, se ve abrumado al ver que su lógica podría no servirle de nada en un mundo donde "no existen tantos imposibles" tal como señala Sebastián, de quién les hablaré luego, y es allí donde las experiencias por las que pasa lo van transformando lentamente en la versión más adulta de sí mismo. Y junto a él va sin dudas Sebastián, un joven que, por azares del destino conoce a un extraviado Damián y juntos emprenden una búsqueda de vuelta al sitio al que ambos sienten pertenecer, descubriendo mucho más de lo que esperan en el camino.

Arriba: Francisco Manzanilla y William Colmenares (Sebastián y Damián respectivamente) en la puesta en escena de LCR en la FILUC 2013.

A medida que leía esta historia fui encariñándome cada vez más con Damián, en definitiva mi personaje favorito, quién a mi parecer es simplemente único... es ocurrente y siempre le da la vuelta a las cosas, las ve desde un punto de vista inesperado. Es un condenado ingeniero por naturaleza: el resuelve. Así mismo se lo expresé al autor de este fabuloso libro en cuanto terminé de leerlo, quién a demás de tener un gran don al escribir es graduado en ingeniería química, así que le hizo mucha gracia mi comentario. A demás, pude ver que, más allá de lo literal está la imaginación y eso es algo que me parece supo usar a la hora de describir cada escenario y cada trama de la historia, de tal modo que me ha dejado con una gran expectativa sobre lo que ha de ocurrir en la continuación, disponible en al rededor de tres meses -dicho por el propio autor-, llamada: Lágrimas del Calla, que sería la segunda de seis partes entre las cuales veremos qué ocurre con Damian, Sebas, sus familiares, conocidos, aliados, enemigos y en general a todos los que habitan en los Cuatro Reinos.

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